Acerca del blog



Página dedicada principalmente a la época medieval. Aquí podrás encontrar documentos, artículos históricos, música, arte, vídeos educativos, recreación histórica y datos curiosos sobre esta fascinante época de la Humanidad. También, hago publicación sobre mis andanzas en el mundo de la recreación de la Edad Media.

5 de julio de 2013

La recreación y Yo: Indumentaria militar

Montado en un caballo
  Poco a poco me armé de mis propias cosas. Cuando comencé, hace algunos años atrás, sólo tenía un traje no muy histórico que digamos. Una sobreveste, hecha con tela sintética, era lo único que usaba. Luego vinieron los camisones, esta vez hechos de lino y reemplacé la sobreveste sintética por una también hecha de lino. He avanzado hasta tener un traje más histórico, hecho con telas naturales y zapatos/botas de cuero. Pero no les vengo a hablar de mi traje civil. Hoy, en la primera publicación de La recreación y Yo, expondré la indumentaria de carácter militar que poseo. 
  La primera prenda militar que tuve fue la mal llamada cota de malla. Una historia bastante larga hay detrás de cómo me hice, finalmente, con el famoso camisón de anillas. Entonces, comencemos: 
Las primeras anillas fabricadas
  Durante el verano, hace unos años atrás, compre un rollo de alambre galvanizado con la intención de fabricar la Malla o Loriga de Malla (nombres correctos de la prenda), luego de haberlo pesando por un buen tiempo. Estuve meses pensando en fabricarla, ya que siempre escuché comentarios en donde decían frases como "Me demoré casi un año en hacerla" o "El trabajo es demasiado engorroso". Con esos comentarios no dan ganas de fabricarla, pero finalmente me decidí por hacerla y, de una buena vez, tenerla. 
  Estuve todo el verano trabajando y logré terminarla durante ese tiempo. Todo bien, pero hubieron varios problemas: Primero, las anillas eran un tanto grandes para una malla tipo 4 en 1. Más bien eran para el tipo 6 en 1, pero las hice en la formación clásica porque seguí un tutorial (de hecho, sabía como hacerla pero me guié por un tutorial de internet en caso de cometer algún fallo). Segundo (y también el fallo más grande), hice las cadenas de anillas y las uní, pero al hacer la base del camisón la fila de 4 en 1 quedó en horizontal en vez de ir en vertical (como son las lorigas históricas). 
Loriga casi lista
  ¿Y eso qué tiene que ver? Que la loriga, por efecto de la gravedad y acomodamiento del cuerpo, queda más abierta. Algunos lo pueden ver como un detalle estético, pero la malla por lógica debe tener las filas de cadenas en vertical porque esta queda más cerrada y ofrece más protección. 
Trabajando en el piso
  Bueno, pasó un tiempo y decidí arreglar el problema. Desarmé la loriga hasta dejarla en varios paños de anillas. Acomodé todo como debiese ser. Me demoré un buen tiempo debido a que tenía clases en la universidad y la finalicé durante las vacaciones de invierno, mientras repartía mi tiempo con la universidad y la organización de un pequeño evento (el primero que organizaba). 
Casi arreglada
  En la foto de la izquierda pueden ver que la loriga está sin sus mangas. De hecho, pareciera tener unas mangas cortas y desproporcionadas. Eso es porque esa foto es de cuando aún no finalizaba el arreglo final. Además, salgo con mi primer gran yelmo, el cual fue realizado por el artesano Demian Drako, al cual le doy las gracias por haber hecho este trabajo. Muy bonito yelmo, el cual estaba a la perfección para lo que deseaba recrear militarmente: un caballero medieval del siglo XIII. Pero había otro problemita con respecto al yelmo...
  El yelmo fue hecho a la medida, pero sin tomar en cuenta algunos detalles como la cofia. En resumidas cuentas, no me iba a servir con una crespina acolchada o un almófar de malla. Ahí es cuando encargué otro yelmo (el actual), más holgado que el anterior. Luego de haberlo tenido en mi poder por algunos meses, mi primer yelmo se lo vendí a Anibal, uno de mis compañeros en Outremer.
  Y con respecto a mi primera loriga, la usé por algún tiempo (la última vez fue en un evento discotequero donde contrataron a algunos recreadores para hacer una muestra de combate vikingo). Ahora está por ahí tirada en el pequeño taller, esperando una nueva modificación. Ahora tengo otra malla, pero esta vez fue comprada en una armería medieval de Santiago. Me salió cara, pero tenía el dinero y deseaba tener un hauberk (nombre correspondiente a la loriga de mangas y faldón largo como la de los caballeros). También compré una cofia.
  A las dos (hauberk y cofia) intenté pavonarlos, para darle un toque más histórico y eliminarles el galvanizado brillante con el cual viene el alambre. El método con el cual usé se le conoce en algunos lugares como pavonado chileno, el cual consiste en llenar un tarro grande con agua, soda caustica y salitre (nitrato de sodio). Debo decir que obtuve muy buenos resultados con la cofia, pero con el hauberk no. La cofia quedó ennegrecida y el camisón solo obtuvo algunas manchas negras pero nada más, a pesar de haber perdido el reluciente brillo. Pienso que no fue suficiente para el hauberk y creo que deberé intentarlo nuevamente. Aún así no me quejo.
El escudo templario
  Con respecto a mi espada, creo que haré una publicación especial para ella. No contaré nada acá. Y pasando al escudo, diré lo siguiente. Tuve un escudo de características rusticas, el cual terminó tirado en mi patio trasero. Luego, gracias a Cristián (líder de Järnvilja) me regaló un escudo lágrima que tenía en su casa. Opté por pintarlo de colores templarios, cruz roja sobre un fondo blanco. En un principio fue pintado de rojo con un león blanco (símbolos heráldicos que me gustan y que adopté para la recreación), pero decidí cambiarlo por tonos templarios para darle más simpleza. Ahora se encuentra a manos de Eduardo, miembro y entrenador de Outremer.
  Paralelamente con el escudo lágrima, finalmente compré una plancha de madera terciada para fabricar un
Mi escudo heráldico
escudo cometa. Ese si fue pintado de rojo y con el león rampante blanco. Ha sufrido algunas variaciones heráldicas durante el tiempo que lo tengo, como haber cambiado de uno a dos leones rampantes enfrentados, divisiones de colores, etc. Pero volví a pintarlo de rojo y con el león blanco. Ahora no ha tenido modificación alguna y ha aguantado muchos golpes desde entonces. Desde el mes pasado, opté por dejarlo como un adorno en mi pieza y comprar madera para hacer otro escudo cometa y pintado con la misma heráldica, esta vez dándole la curvatura necesaria (ya que este escudo no tiene curvatura).  También tengo otros escudos, uno cometa alargado y con un umbo fabricado por el mencionado Demian Drako. Este fue pintado de colores templarios, recordando al escudo lágrima. Y tengo otros dos escudos, uno hospitalario y otro templario (los dos laterales de la foto de arriba), que son usados por los miembros de Outremer en los eventos.
  Para finalizar, ahora tengo gambesón. Después de un intento fallido, el cual me quedó muy grueso y el hauberk no entraba, compré tela y napa gruesa para la confección de un nuevo gambesón. Si bien la napa no es histórica en la confección de esta esencial indumentaria, el gambesón cumple su función. Además pienso reforzarlo un poco. No tengo fotos a mano de él pero es de un tono verdoso, gracias a que me confundí de color pensando que era blanco crudo.
  Eso ha sido por ahora. Aún me falta completar la indumentaria, la cual voy a añadirle unas espinilleras de lámina de acero y unas muñequeras que usaré debajo de la loriga. Hago mención de mi corrazina, la cual a veces uso. También estoy pensando en fabricar, con mis propios medios, un yelmo cerrado al estilo Biblia Maciejowski y unos mitones de malla (tengo empezado el primer paño, solo me falta hacer el otro y hacer unos guantes para cocerlos a la malla). Sin más que decir, espero que hayan disfrutado esta publicación y comparto algunas fotos de Diciembre pasado, donde vestí mi indumentaria militar y monté un caballo. Espero repetir nuevamente esta experiencia junto a Outremer y en futuros eventos medievales. Saludos.









No hay comentarios:

Publicar un comentario